Medimos el peso real del sustrato y de la maceta. Cuando baja al punto que usted ha fijado, el cabezal riega. Sin estimaciones y sin relojes.
La mayoría de las instalaciones riegan por tiempo: tantos minutos, tantas veces al día. El problema es que la planta no consume igual un día nublado que uno de radiación alta.
Con riego por peso el criterio deja de ser el reloj. Una báscula bajo la maceta mide cuánta agua queda de verdad en el sustrato, y el riego se dispara cuando el cultivo lo necesita.
Se instala sobre su cabezal actual: no hay que cambiar la instalación.
Una báscula bajo la maceta registra el peso del conjunto sustrato + planta durante todo el día.
El peso sube con cada riego y baja según consume la planta. Esa curva es la que manda.
Usted decide a qué pérdida de peso quiere que entre el riego, según la fase del cultivo.
El controlador ordena el riego al alcanzar el umbral, y comprueba el drenaje resultante.
Cifras medias de las instalaciones que hemos automatizado por peso.
Se riega cuando hace falta, no por reloj.
Menos lixiviado, menos abono desperdiciado.
Menos horas de bombeo innecesarias.
La planta nunca pasa sed ni se encharca.
Instalar la báscula es la parte fácil. Lo que marca la diferencia es saber qué umbral fijar en cada fase, cómo leer la curva y cuándo corregir.
En las sesiones de asesoría repasamos sus gráficas reales y diseñamos juntos la estrategia de riego por peso de su cultivo.
Estudiamos su cabezal actual y le decimos qué haría falta para regar por peso, sin compromiso.